jueves, 7 de agosto de 2008

Mi Confrontación con la Docencia

Intentaré ser breve en este relato que ya en otras ocasiones he compartido con colegas durante cursos y talleres, ya sea como participante o como instructora, y que me provoca una serie de sentimientos encontrados de crisis y victoria.
Creo que como muchos de nosotros que nos formamos en una carrera profesional teníamos la visión de trabajar y desempeñarnos en esa profesión en la que invertimos tiempo, esfuerzo, recursos y sueños. Sin embargo en mi caso como Ingeniero Bioquímico egresada del ITESM en mayo de 1984, resultó complejo y difícil encontrar un empleo de acuerdo a mi perfil, por la falta de experiencia y mi género.

La docencia, mi alternativa profesional, …por mientras
Siguiendo el consejo de mi madre, profesora por más de 40 años, de solicitar trabajo como maestra, decidí visitar al director de un CBTis que había sido mi profesor de Física cuando estudiaba el bachillerato. Le expuse mi situación, un tanto desesperada, de conseguir un empleo, por lo que él me recomendó para entrevistarme con el Director del CETis No.129 en San Fernando, Tams. pues al parecer había necesidad de profesores con mi perfil.

Efectivamente así fue, al contratarme como profesora para la Especialidad de Técnico en Procesado de Alimentos en septiembre de 1985, inicié con un solo grupo que era la primera generación de esa especialidad, impartiendo cerca de cuatro asignaturas diferentes. Pueden darse la idea de lo complejo que resultó para mi esta primera experiencia en mi aventura como profesora, en la que intenté adaptar modelos de profesores a los que admiraba y traía al presente para salvar mi desempeño frente al grupo, sin la más mínima idea de cómo debería “dar clases”.

Honestamente debo mencionar que el pensamiento que tuve en aquel entonces fue “por mientras encuentro algo mejor”, es decir, dar clases no estaba contemplado en mi proyecto profesional y estaría considerando seguir insistiendo trabajar en la iniciativa privada ejerciendo mi profesión. Este pensamiento me acompañó por cerca de siete años durante los cuales era evidente mi falta de conciencia acerca de la responsabilidad como profesora. Acepto que de alguna forma menospreciaba mi tarea, intentaba hacer lo posible por “cumplir” con los aspectos administrativos de la actividad docente, y encontraba pesado el trabajo de enfrentarme a los grupos de alumnos cada día.

Los cursos de capacitación y actualización…ayudan pero no suficiente
Los cursos de capacitación y actualización que tomaba realmente tuvieron poco impacto en mi práctica, pues asistir a ellos era parte del compromiso administrativo como docente, y simulaba ante mis compañeros un total dominio de mis quehaceres como profesora y pocas veces reconocía mis debilidades y errores.
Fueron años difíciles en los que verdaderamente no le encontraba sentido al trabajo, pues confieso que había cierta dosis de frustración, la cual se reflejaba en actitudes negativas hacia los estudiantes y compañeros.
¿Que tuvo que pasar para que mi percepción de la docencia fuera transformada?
Corría entonces el año de 1993 durante el cual estuve radicando en la ciudad de Monterrey trabajando para una empresa de alimentos, posteriormente como gerente de un restaurant y finalmente como gerente de un club recreativo. Estas experiencias me permitieron reconocer mis capacidades y habilidades para diseñar y dirigir procesos, pero sobre todo me hicieron valorar la bendición que significa la docencia, el factor humano que no había apreciado en esta bella tarea, además de las ventajas laborales que te permiten atender a la familia y desarrollarte personal y profesionalmente, fueron aspectos que me permitieron renovar mi labor en la escuela y mirar el trabajo docente con otro lente, como se dice coloquialmente “me cayó el veinte”.

¿Que me significa ser docente?

Me resulta difícil distinguir entre lo que pienso y siento acerca del “ser profesor”, porque mis sentimientos se entrelazan con los pensamientos, pero intentaré disociarlos. Pienso que ser profesor, es una tarea compleja, pero también fascinante que implica un reto y aprendizaje continuo, por todos los aspectos que intervienen en el proceso de enseñar y aprender.
Me siento realmente privilegiada de poder contribuir a la formación de seres humanos y afortunada por las múltiples posibilidades que tengo para mi desarrollo personal e intelectual. Fue a partir de enero de 1994 cuando reanudé mis labores frente a grupo (impartiendo la materia de Física, con cinco grupos), que experimenté una continua satisfacción de lo que hacía diariamente, verdaderamente mi experiencia fuera de la escuela me marcó para ver la “docencia” de otra manera, y decidí conscientemente dedicarme a “ser maestra”; puedo recordar una frase que me dije a mi misma “si vas a ser maestra, vas hacerlo bien” con todo lo que ello implicaba en la Educación Media Superior Tecnológica.

Satisfacciones e Insatisfacciones

Ser profesora de un CETis o CBTis además de significar una gran oportunidad de trascender como ser humano, ha implicado para ello, aspirar a dominar los aspectos pedagógicos y técnicos de la formación profesional, eso me ha llevado a aprovechar los cursos que me ofrece la DGETI y la escuela, y aquellos que he podido financiar por mi cuenta.
Reconocer los motivos de satisfacción que me ha dado esta labor son muchos, y me llevaría un buen número de páginas, pero concretamente el confirmar las oportunidades que como profesora he tenido de ayudar a otros, como alumnos o como colegas profesores. Esto me hace recapacitar acerca de la gran responsabilidad y oportunidad que tenemos los profesores al poder, en cierta momento, marcar positivamente la vida de nuestros estudiantes. He aprendido que cuando se descubre el placer de servir a otros, ya sea como profesora, como instructora de cursos o como gestor en un cargo administrativo, diariamente se cosechan satisfacciones.

Respecto a las insatisfacciones, quizá puedo concretarlas que éstas están en función de las malas experiencias que he tenido por pertenecer a un sistema burocratizado, sin embargo trato de mantenerme enfocada en mis aspiraciones como profesional y ser humano.

Estoy convencida que el confrontar la docencia con actitud de aprendizaje me ha ayudado a desarrollarme como ser humano, y reconocer la importancia y trascendencia de esta bella profesión en contribuir a la construcción de una sociedad mejor.

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